Se dice que las ballenas -sin importar cuán grandes sean- no tienen en los humanos su 'platillo' preferido para alimentarse, pero casos recientes, y no tan recientes, conducen a hacer una pregunta dilapidaria que, tal vez, tenga respuesta:

Son las ballenas ¿devoradoras de humanos?, o, pese a casos documentados, ¿son solo producto de algún accidente?

Ataque a humanos

El 14 de marzo de 2019, Rainer Schimpf, un fotógrafo de 51 años que buceaba en la costa de Puerto Elizabeth, en Sudáfrica, fue tragado literalmente por una ballena.

Versiones difundidas en el momento revelaron que el hombre trataba de obtener imágenes de la abundante vida marina del lugar cuando, de repente, el animal gigantesco se le vino encima. Por fortuna, el cetáceo lo expulsó a los pocos segundos sobre la orilla de la playa.

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'Estaba tratando de obtener la foto de un tiburón. Al momento siguiente, (el agua) se oscureció y sentí una presión en mi cadera', relató el buceador en un video publicado por Barcroft Animals.

Ayer, un caso similar -pero en Avila Beach, California- 'dio la vuelta al mundo' cuando dos chicas a bordo de un kayak fueron tragadas, y enseguida arrojadas al mar, después de encontrarse en una apacible jornada al lado de bañistas y buceadores.

Ante ello, la misma pregunta salta a colación: Son las ballenas ¿devoradoras de hombres? Los resultados tras estos ataques indican que, en efecto, no lo son.

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Especialistas refieren que las ballenas son filtradoras y se alimentan de plancton y peces muy pequeños. Y, para ello, abren la boca y cogen 'toneladas y toneladas' de agua. Una vez dentro, con la lengua, empujan el agua para que salga entre sus barbas y solo se queda el alimento que después tragan.

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Otros casos...míticos

La Biblia cuenta que el profeta Jonás pasó tres días dentro de una ballena. Rainer Schimpf -el fotógrafo sudafricano- vivió la misma experiencia el 14 de marzo de 2019, pero sólo unos segundos en el interior de un rorcual de Bryde, un cetáceo de 15 metros y 25 toneladas, cuando filmaba un cardumen de sardinas.

El siguiente personaje no responde al nombre de Jonás , aunque pasó 36 horas en las entrañas de una ballena. Se trata de James Bartley, un marinero que -cuenta la historia- apareció el 22 de noviembre de 1896 en las páginas del New York Times después de vivir lo que nadie desde la experiencia bíblica.

Bartley era un joven marinero inglés de 21 años que realizó su primer viaje a bordo del ballenero The Star of the East con la misión de ir tras una ballena por el Atlántico Sur, frente a la costa de las Islas Malvinas.

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Pero el objetivo se vio truncado luego que el cachalote lo devoró en un ataque contra la tripulación, que minutos antes lo había herido de gravedad y éste respondió furioso.

Por fortuna, el pescador fue hallado dentro de las entrañas del animal 'sano y salvo' una vez que sus compañeros filetearon el ejemplar en busca de aceite y otras sustancias.

Expertos señalan que, en el caso de reciente, los mamíferos abren la boca sin ver lo que frente a ellos hay. Y que, al no ser devoradoras de hombres, todo supone que los ataques son, en realidad, accidentes, eso sí, desagradables.

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