Impávido y 'echado pa' delante', un buceador profesional vivió una singular -y arriesgada- interacción con tiburones y hasta ¡se dejó morder uno de sus pies! durante una sumersión en las Bahamas, un archipiélago caracterizado por sus corales y escualos en el océano Atlántico.

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'Me tomó muchas horas estar sentado perfectamente quieto aquí en el agua esperando pacientemente a que estos tiburones vinieran e interactuaran conmigo', relató Chad Sinden en una personal descripción en su canal de Youtube.

Y, sabedor de la intrépida experiencia que vivió con una especie de tiburón limón juvenil, como él mismo los identificó, añadió:

'Paso mucho tiempo con tiburones, así que no intentes esto tú mismo. ¡Obviamente no haría esto con tiburones limón adultos!', exclamó.

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El valiente buzo grabó el video hace siete meses, pero por lo impresionante que resulta la escena, es noticia del día, sobre todo por la manera como permite que varios tiburones pequeños naden a su alrededor, e incluso le muerdan sus pies.

So here are the baby Lemon sharks from my perspective. Even got a playful nibble at one point. ��

Publicado por Chad Sinden en  Miércoles, 23 de septiembre de 2020

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Las imágenes, grabadas en septiembre de 2020, muestran al temerario Sinden sentado impasible en el lecho marino mientras los ejemplares, que él mismo identificó de la especie del limón, se arremolinan a su alrededor.

'Después de rodearme durante un buen rato, eventualmente se acercaban y ocasionalmente me golpeaban con la cabeza o con la cola, y en una ocasión intentaron probar y morderme para ver si era comida', dijo Sinden.

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Literalmente perdí un folículo piloso y eso es todo. No fue una mordida exitosa o agresiva

Sinden es dueño de un centro de buceo, el centro de buceo Ocean Fox, una pequeña y amigable tienda de buceo ubicada en el corazón de Cape Eleuthera Resort & Marina en la hermosa isla de Eleuthera, en las Bahamas.

Sinden descartó que en algún momento llegase a sentirse en peligro y lo resumió así: 'Cuando finalmente vinieran, el menor movimiento de mi parte los asustaría'.

Y, 'una vez que se dan cuenta de que no era comida o una amenaza para ellos', se acercan y buscan la fuente del olor a pescado que 'viene de un pequeño trozo de pescado dentro de una botella de agua peroratada. 'Luego, finalmente, un trozo de pescado suelto colocado directamente frente a mí'.

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