Dueña no solo de extraordinarias cualidades físico-atléticas, sino de un instinto nato que la empuja a desafiar las más atrevidas aventuras deportivas, Candy María Torres Amezcua destaca por su arrojo y versatilidad ¡a prueba de todo!

'Soy toda una aventurera y me encanta la adrenalina', expresa efusiva, jadeante, desafiante esta dama oriunda de Michoacán, siempre dispuesta a explorar y emprender, sin importar cuán difícil sea el reto.

Multifacética: mezcla de osadía y entrega

Lo mismo practica la pesca deportiva -disciplina que la mandó en mayo pasado a lo que fue su primer Campeonato Panamericano de Lobina en Kayak en Tennessee- que el baloncesto, tae kwon do, ciclismo de montaña ¡y hasta el rapel! con una entrega y pasión desenfrenada.

Pesca deportiva, otra de sus grandes pasiones.

Conocedora de sus capacidades y alcances, la guapa enfermera de profesión se trazó ya su siguiente desafío, el salto tándem (una especie de paracaidismo en la que se salta por medio de un sistema de doble arnés desde un avión a 17 mil pies), pero sola, sin instructor a su lado, en un atrevimiento que desafiará la fuerza de gravedad y pondrá a prueba al máximo de la locura su temple y corazón.

'Me gusta ponerme retos', irradia, segura de sí. 'Quiero saber de lo que soy capaz y cada vez que cumplo alguno me da motivos para superar el día a día', agrega.

Entregada a las emociones fuertes.

Otra de sus pasiones es la del esnórquel, práctica de buceo a ras de agua en la que el atleta va equipado con una máscara de buzo, un tubo llamado justamente esnórquel y con aletas.

Desde los seis años ('siempre mi familia ha sido deportista') está metida en el mundo de los deportes, particularmente en la natación, y no fue sino hasta los 17 cuando se enfundó el uniforme artemarcial al decidir practicar el tae kwon do.

Su adrenalina por el sudor y la intensidad no para ahí, dado que, además de la natación, baloncesto, tae kwon do y esnórquel, practica asiduamente el voleibol, ciclismo de montaña, el rappel con escalada, senderismo y pesca deportiva en kayak y orilla, con esporádicas incorporaciones en la pesca del mar.

Hay más: ha cogido una raqueta para la práctica del frontón y parado en una plataforma de clavados, rama en que se desenvolvió igualmente con aceptables actuaciones.

Cuando emprendió el viaje a Tennesse, sede de Panamericano.

Pero, ¿qué le motiva a esta joven madre de un adolescente de 14 años estar metida hasta el tuétano en este fascinante divertimento llamado deporte? Y lo describe así: 'Lo hago para ver de qué soy capaz de lograr. La adrenalina, el contacto de la naturaleza'.

Esnórquel, otra de sus gratificantes satisfacciones.

Decidida a afrontar cualquier reto que se le ponga en su camino, dice que le encantan los desafíos, sobre todo cuando, al superarlos, le llena de una satisfacción que le transpiran por todos sus poros.

Originaria de Morelia, recuerda que durante su infancia viajaba con frecuencia a Lázaro Cárdenas, donde su tío Mario Amezcua -maestro de natación en un club privado- le inculcó los primeros secretos de la pesca, al mismo tiempo que a usar el esnórquel en sus vacaciones escolares.

Sus próximos objetivos es bucear y adentrarse al parapente -un planeador ultraligero flexible-, además de buscar consumar un maratón de aguas abiertas que incluirá carrera pedestre, ciclismo, natación y, por vez primera, regatas de kayak.

Programado para el próximo 20 de octubre en la presa Umécuaro, el certamen significará toda una empresa difícil para Candy María, quien, sin embargo, se siente preparada y capaz de coronarlo, basada en su coraje, orgullo y pundonor deportivo.

Tae kwon do, otro deporte de absoluta disciplina.

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