Considerado uno de los cetáceos más llamativos, la ruta migratoria de la ballena gris (Eschrichtius robustus) inicia, con los adultos, en los mares fríos de Alaska y Bering hacia las lagunas costeras de México.

A través de una ilustración informativa, Conanp (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas) refiere que todos los años la ballena gris recorre más de 12 mil kilómetros en su habitual ruta de migración en un espectacular avistamiento.

De origen mexicano, la actual población del cetáceo es de 25 mil ejemplares, cifra muy similar a la existente hace 170 años, según la autoridad de Conanp, que lleva un oportuno monitoreo de la especie.

Desde la década de los treinta -de acuerdo, por su parte, con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la especie se encuentra protegida internacionalmente a través de la Comisión Ballenera Internacional de la que, por cierto, México forma parte.

Su travesía, que dura aproximadamente tres meses, inicia en los mares de Bering, Chukchi y Beaufort en Alaska, donde se alimentan para llegar hasta la costa occidental de la Península de Baja California y Golfo de California, donde realizar sus actividades reproductivas de diciembre a abril.

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