Al menos 60 tsunamis en los últimos 284 años tiene documentado la Secretaría de Marina (Semar) en México, si bien -por fortuna- ninguno ha sido tan devastador como los que han azotado en otros países.

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El documento Historia de los Tsunamis de la Secretaría de Marina refiere que, pese a que México se asienta sobre un territorio altamente sísmico, la formación de tsunamis (o maremotos) 'no ha sido recurrente en las costas del Pacífico mexicano'.

Esta mañana, el Centro de Alerta de Tsunamis (CAT) -dependiente de la Secretaría de Marina (Semar)-, emitió una alerta por la posible formación de tsunamis no solo en México, sino también en países centroamericanos (Guatemala, El Salvador y Honduras), tras un fuerte sismo de 7.5 grados de magnitud, en escala Richter, con epicentro en Crucecita, Oaxaca.

Horas después, por fortuna, las mismas autoridades mexicanas, así como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, que había hecho lo propio en el anuncio, retiraron el alerta que advertía de 'olas peligrosas' de hasta tres metros de alto luego del terremoto que activó la alarma en la capital mexicana y que se sintió con fuerza en buena parte del país.

¿Qué es un tsunami?

Un tsunami 'es una serie de olas procedentes del océano que envía gran cantidad de agua al interior'. Se sabe que pueden llegar a alcanzar alturas de 30 metros y son causados por grandes terremotos submarinos. Y 'alrededor de un 80 por ciento de producen en el océano Pacífico, y pueden recorrer el mar a unos 800 km/hora'.

En el Pacífico -de acuerdo con expertos- 'se libera el 85 por ciento de la energía sísmica a lo largo del año, y México está expuesto a esos tsunamis con dos zonas muy diferenciadas, la más próxima a Baja California y Sonora, regiones receptoras de tsunamis lejanos que pueden llegar de otras partes del océano americano, e incluso Asia'.

Cuando el tsunami alcanza la costa, se producen diversos fenómenos de los que destacan la inundación de la misma y la resonancia portuaria. La inundación causa daños al actuar sobre las estructuras, por el arrastre de materiales y la acción hidrostática de la inundación. 'La resonancia se produce al coincidir el período de oscilación del mar con el de la propia masa de agua del puerto'.

De acuerdo con el historial de Semar, los tsunamis de origen lejano han tenido olas de 2.5 metros de altura y los de origen local olas de hasta cinco metros en promedio y 'excepcionalmente hasta 10 metros' que han causando 'la pérdida de vidas y bienes con la consecuente destrucción de comunidades'.

Pero en la historia reciente -aclara el documento- 'no se tiene conocimiento de que en México hayan ocurrido tsunamis tan destructivos como los de Chile de 1960 y 2010; el de Alaska, de 1964; el de Sumatra, en 2004, y el de Japón, en 2011.

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El autor, sin embargo, dice no descartar la posibilidad de que fenómenos 'como éstos (en referencia a los de origen internacional) puedan ocurrir en la costa del Pacífico mexicano'. Y cita que, 'de hecho', existen evidencias de que en 1787 ocurrió un gran terremoto de magnitud 8.4 en San Sixto, Oaxaca, que generó un tsunami local 'sumamente destructivo' (Núñez, Ortiz y Sánchez, 2008).

El documento cita que, durante el siglo 18, ocurrieron cuatro maremotos, en el 19 'más de 10' y en el 20 'más de una docena, todos produjeron diversos daños'.

Aunque la Marina registró dos alertas de tsunami en 2014 y 2017, al final ambas fueron canceladas, por lo que la última vez que un fenómeno de esta naturaleza impactó costas mexicanas fue el 18 de abril de 2014.

Ese día, dice el documento de la Marina, el Servicio Sismológico Nacional reportó un sismo con magnitud 7.2 localizado a 40 kilómetros al sur de Petatlán, en Guerrero. 

El movimiento más fuerte y que dejó más afectaciones del que se tiene registro ocurrió el  28 de marzo de 1787, 'cuando un sismo de magnitud mayor a 8.0, con epicentro cerca de San Marcos, Guerrero, sacudió el país'.

La Marina recoge una carta del alcalde de Igualapa, Guerrero, publicada en la Gaceta de Acapulco y en el que, según el documento Historia de los Tsunamis de la Secretaría de Marina, relata el tsunami.

'El mar se vio correr en retirada, y luego crecer y rebosar sobre el muelle, repitiéndose esto varias veces por espacio de 24 horas, al mismo tiempo que la tierra se cernía con frecuentes terremotos. En la playa abierta se salieron de caja las aguas del mar, derramándose con fuerza y arrastrando entre sus ondas gran cantidad de ganado, que pereció.

'Algunos costeños, como el mayordomo de la hacienda de Don Francisco Rivas, regidor de Oaxaca, pudieron salvar sus vidas encaramándose a los árboles hasta que se retiraron las aguas. Algunos pescadores en la barra de Alotengo, a las once horas de ese día, vieron con asombro que el mar se retiraba, dejando descubiertas en más de una legua de extensión tierras de diversos colores, peñascos y árboles submarinos, y que retrocediendo luego con la velocidad con que se había alejado, cubría con sus ondas los bosques de la playa, en que se internó más de dos leguas, dejando entre las ramas de los arboles al volver a su casa, muchos y variados peces muertos; algunos de los pescadores perecieron, y otros pudieron salvarse muy estropeados', escribió el alcalde.

Unos días después, el 3 de abril de ese mismo año, se registró lo que se considera la réplica mas intensa del terremoto del 28 de marzo sacudió el país, y que dejó más daños en diferentes puntos.

'En algunos lugares de la costa de Oaxaca se observó un movimiento inusual del mar, simultáneamente con un sonido amenazador asociado al sismo. Una gran cantidad de peces y mariscos fueron arrojados a la playa. Lo mismo ocurrió en la costa de Pochutla y Juquila, donde se estimó una altura de ola de cuatro metros'', recoge el texto de la Marina.

El 7 de septiembre de 2017, el Servicio Sismológico Nacional (SSN) reportó un sismo con magnitud 8.2 localizado a 133 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas. El movimiento telúrico, ocurrido a las 23:49 horas del centro de México, 'fue sentido fuertemente en diversas localidades de Oaxaca y Chiapas'.

'Su localización y magnitud indicaban que se trataba de un sismo con potencial para originar un tsunami destructivo en las costas cercanas al epicentro', refirió el texto oficial.

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