Fue un sueño largamente acariciado hasta que lo concretó y le supo a gloria al lado de su hijo y a bordo de una embarcación que rentaron en la prestigiosa flota de Fly Fishing.

Ya Carlos Valencia, entusiasta pescador originario de Guadalajara, tiene una grata historia qué contar a los suyos tras pescar el codiciado tarpón (o sábalo, Megalops Atlanticus) después de mucho tiempo desearlo.

El qué, cómo, dónde...

Su travesía se consumó en Holbox, una encantadora isla del norte de la península de Yucatán, pero perteneciente a Quintana Roo, entre el Mar Caribe y Golfo de México. Y específicamente su dorada captura la concretó en un estero bajo de un metro de profundidad que todos conocen como Babi Tarpón.

Carlos Valencia, padre e hijo. Foto: Cortesía

Luego que el año pasado acudió a Campeche en busca del tarpón y, para su mala fortuna, todos se le fueron, esta vez volvió con renovadas esperanzas y alcanzó a capturar uno que verdaderamente le supo a gloria.

'¡Por fin pude pescar el tarpón!', se congració el pescador al tiempo que compartió su odisea. 'Es más cacería que pesca', redondeó.

Ese día, a Valencia se le fueron más de ocho ejemplares, pero el que atrapó, y luego liberó ('la carne no es muy buena'), fue más que suficiente para irradiar la felicidad que hoy contagia.

Pese a llegar lastimado de su pierna izquierda al practicar el kitesurf (una modalidad acuática consistente en una tabla de surf impulsada con un papalote grande), Valencia llegó a la preciosa isla muy animado y acabó al doble de satisfecho tras cumplir un viejo sueño.

'La pesca es en el punto más lejano en el este de México', comentó. Y a él y a su hijo los llevó un reconocido guía al que -en el mundo de la pesca deportiva de aquellos lares- conocen como 'El Ruso', muy famoso en la pesca de tarpón.

El jalisciense reconoce que esta especie 'ha sido la pesca más difícil para mi', de ahí que su atrapada sea harto complacida y la haya 'viralizado' a los cuatro vientos.

Cuando crece, el estero Babi Tarpón se extiende hasta cinco millas de la costa, lo que lo hace más complicado y, a la vez, divertido.

'Es como cacería. Lo tienes que ver y lanzarle pasado y que el señuelo pase por enfrente de él. Si le lanzas donde está él, se espanta y se va', explica.

Detalla que, como 'el hocico' del tarpón es demasiado duro y el anzuelo no alcanza a penetrar fácilmente, se ocupa en el pescador destreza, técnica y estrategia para poder prenderlo 'más que cualquier otro pez'.

Una de las características de este ejemplar es saltar y huir como mecanismo de defensa ante quienes pretenden capturarlo 'justamente por lo duro del hocico'.

'Como no es profundo -prosigue- tienen que saltar y no sacan tanta línea. Lo puedes pescar con 10 libras'.

Mientras en el caribe mexicano es tarpón sábalo o pez plata, en el Pacífico es 'como una lisa gigante' mejor conocida como milk fish.

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