Espectacular -así lo describieron ellos mismos- resultó el paseo de pesca que compartieron los tabasqueños Rodrigo Kishi y Willy Brown sobre el caudaloso Usumacinta, de donde atraparon 'más de una veintena de robalos'.

El Usumacinta -cuyo nombre se traduce como lugar de monitos- es un río que se forma en las partes altas de la Sierra Madre, específicamente en el departamento de Totonicapán, en Guatemala, y desemboca en el golfo de México, exactamente en el río Grijalva.

Hasta un punto intermedio -a cinco kilómetros del Grijalva, en Frontera, Centla, Tabasco- llegaron Kishi y Brown a surcar y lanzar sus líneas en una jornada fantástica que no quisieron dejar de lado y la compartieron.

Rodrigo Kishi.

Dividido en dos partes, el llamado Alto Grijalva es usado para identificar la zona de Chiapas y otra que pasa por Villahermosa, ambas muy fértiles para la pesca de robalos.

Para dar una idea de las buenas tallas que dieron los ejemplares, la báscula de pinza solo tiene hasta 20 libras y llegaba al 'tope de golpe', y la otra que llevaron tiene hasta 11 kilos, pero dado que es de gancho, ninguno de los pescadores la quiso usar para no lastimar al robalo.

Willy Brown.

Tanto Kishi como Brown son hombres de ríos y, con esta pesca, lo demostraron a los cuatro costados del Usumacinta. La mayoría de los robalos fue devuelto a su hábitat.

Dos amantes de los ríos.

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