Inculcado por sus abuelos e hijas, el pequeño Efraín González Estrada consumó lo que ha sido no solo su primera captura de una lobina, sino de una placentera estancia de pesca deportiva al más puro catch and release en Tamaulipas.

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El talentoso pescador de apenas siete años, hijo de Enrique González Martínez y Rocío Estrada Jonguitud, alegró la jornada ese día en la laguna de Champayán, ubicada en el ejido El Fuerte, municipio de Altamira, Tamaulipas, donde prendió su primer ejemplar de black bass.

El 'pequeño gigante' Efraín González Estrada con su primera lobina. Foto cortesía

Poco a poco, y siempre guiado por los consejos de sus abuelos, don Efraín Estrada y su esposa, doña Lupita Jonguitud, el nieto pasó un día inolvidable y lo gritó a los cuatro vientos que retumbó la apacibilidad del embalse: '¡Mi primera captura!'

Más allá de la formidable mística de practicar la pesca sustentable a través del catch and release, la familia Estrada Jonguitud se caracteriza por algo especialmente en común: el amor que por la pesca deportiva siente y los une como padres e hijas.

Originarios de San Luis Potosí, don Efraín y su esposa Lupita viven en las inmediaciones de la laguna, donde el matrimonio mandó construir una cabaña y reside en ella desde hace 12 años, alentado por las inmejorables condiciones del sitio y la cercanía con la siempre reconfortante fauna marina del lago.

Efraín González Estrada posa orgulloso con una mojarrita en una salida anterior.

Los Estrada Jonguitud son nativos de Tanquián de Escobedo, San Luis Potosí, pero Efraín y Lupita, dos maestros jubilados, decidieron cambiar de aires y desde hace más de una década tienen otra cuna en las orillas del Champayán, en tanto sus hijas, también pescadoras, lo hacen en la capital de San Luis, en plena huasteca potosina.

Cada oportunidad que tienen de acompañar a sus padres, Lupita, Laura, Cinthia y Rocío -sus cuatro hijas- se avituallan de sus más fieles y efectivos aparejos de pesca y se trasladan a la laguna de Altamira en un viaje por carretera de seis horas saliendo de la huasteca. 

El orgulloso abuelo con su nieto Efraín en plena interacción.

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Clavada en medio del ejido El Fuerte, la cabaña está muy cerca de la laguna de Champayán, rodeada de amigables vecinos con los que el maduro matrimonio sociabiliza, interactúa, departe.

Enfrente de ella está una iglesia, hay escuelas y tiendas con todos los servicios básicos, así que inmejorable es la estancia que los Estrada Jonguitud disfrutan por allá en medio de una atmósfera -en verdad- contagiante.

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Por si faltara algún aderezo al -de por sí- familiar entorno, dos nietos (Efraín, de siete años, y Óscar, de seis) empiezan a aprender los secretos de la pesca, motivados por sus padres y abuelos.

'Desde más pequeños, casi en brazos, los traigo arriba de la lancha y le pelean a los papás que ya quieren venir a pescar', comenta don Efraín. Y añade en medio del orgullo y risas que retratan su felicidad a flor de piel: 'Ya saben lanzar la caña muy bien y mis otras tres nietas también (andan) por lo mismo'. 

'Oscarin' es hijo de Óscar Azuara Jonguitud y Cinthia Estrada Jonguitud, otra de sus cuatro hijas.

Rocío Estrada Jonguitud, madre de Efraín González Estrada. Atrás, el abuelo Efraín Estrada.
Los hermanos Sofhia y Efraín González Estrada con el orgulloso abuelo Efraín Estrada.
Don Efraín y su nieto del mismo nombre, rumbo al río Tamesí.

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