Del náhuatl āxōlōtl, el ajolote es una especie de anfibio caudado de la familia Ambystomatidae que, endémico del sistema lacustre del valle de México, ha tenido una gran influencia en la cultura mexicana.

Con ojos pequeños, piel lisa, cuerpo alargado, cuatro extremidades y tres pares de branquias que sobresalen de su cabeza, los ajolotes o monstruos de agua, son ejemplares que se pueden encontrar en los lagos de Xochimilco, Tláthuac y Chalco, según el sitio Huffpost.

Generalmente son de color café o pardo oscuro, aunque en cautiverio existen variaciones claras y albinas, como el llamado ajolote rosado o dorado.

Cinco de sus curiosidades

1. Se trata de una especie neotenia, es decir: conserva sus características larvarias aún cuando madura sexualmente y adquiere la aptitud de reproducirse.

2. Su apariencia básica es la de un renacuajo gigante, con patas y cola.

3. Su piel es lisa en casi todo el cuerpo, aunque puede ser ligeramente rugosa y con pequeños poros que solo se aprecian de cerca.

4. Su cabeza es robusta, ancha y plana. El resto del cuerpo es más alargado y aplastado por los lados.

5. Sus ojos son pequeños y no tiene párpados.

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