Las aguas europeas están sujetas a la expansión de un método de pesca nuevo, radicalmente eficaz y devastador para los ecosistemas marinos y para los pescadores: la pesca eléctrica.

A pesar de haber sido prohibida en 1998, la Comisión Europea comenzó a otorgar "derogaciones "en 2007 para equipar los buques con electrodos que envían impulsos eléctricos para capturar los animales que viven en el sedimento.

Un artículo publicado por el portal EFE Verde establece que "más allá de la cuestión ética, del bienestar animal y de la falta absoluta de seguimiento que plantea este método", la pesca eléctrica cuestiona legítimamente la evolución actual de las pesquerías europeas: una capacidad de pesca cada vez mayor que perjudica aún más el medio ambiente.

El contexto

Según la Asociación Francesa de Pesca (AFH), sobre 167 poblaciones de peces del Atlántico Nordeste evaluadas en 2016 (que representan el 24 por ciento de los volúmenes desembarcados), menos del 10 por ciento se pescaron de forma sostenible. Y, en cuanto a todas las otras poblaciones, su situación estaba incierta o francamente mala.

La reducción del esfuerzo de pesca debe ser una prioridad absoluta para que las poblaciones de peces puedan reconstruirse y que las actividades pesqueras, dependiente de un recurso saludable, puedan lograr sostenibilidad y viabilidad económica.

Aceptar la pesca eléctrica sería amenazar esta exigencia, ya que el esfuerzo de pesca se multiplicaría y la sobreexplotación se agravaría.

Una vez más, la tecnología llevará a sacrificar los empleos de muchos pescadores para compensar la ganancia en efectividad de los arrastreros eléctricos.

Los pescadores a pequeña escala ya están muy afectados por la llegada de los arrastreros eléctricos en hábitats frágiles costeros, que impactan negativamente las áreas de pesca o de cría de muchas especies clave.

El mismo sitio informa que "aceptar el desarrollo de la pesca eléctrica" sería también admitir un fracaso: no quedan suficientes peces para que los pescadores llenen sus redes sin recurrir a artes de pesca cada vez más eficientes.

Los pescadores industriales se ven obligados a una escalada tecnológica para compensar un recurso disminuido.

Así los arrastreros holandeses llegaron a electrocutar los organismos marinos para capturar los que se esconden en el sedimento. Hace unos años era impensable y ahora sucede todos los días.

(Fuente: EFE Verde)

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