Hasta hace poco tiempo, los ictiólogos sabían que existían cuatro especies del género Salminus, comúnmente conocido como dorado: Salminus brasiliensis, Salminus franciscanus Salminus hilarii y Salminus affinis, que se diferencian por características morfológicas y por el área que habitan.

Sin embargo, evidencias moleculares recientes indican que hay otras dos entidades dentro de Salminus brasiliensis, uno de los principales objetos de pesca deportiva de Argentina.

La historia que termina con el hallazgo de esta nueva variedad de dorado comienza nada menos que con la observación popular: la de pescadores de la provincia de Corrientes que notaban sutiles diferencias entre los peces que capturaban.

Salminus brasiliensis. Foto: Untamed Angling

“Decían que había dos dorados distintos. Esta inquietud captada por los investigadores fue algo que finalmente comprobamos, que lo que se pensaba que era una especie, en realidad son posiblemente dos, forman dos linajes genéticos distintos”, indicó Eva Rueda, del Laboratorio de Genética, Departamento de Ciencias Naturales de la Facultad de Humanidades y Ciencias (FHUC) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y el CONICET (Argentina).

Los partícipes

En el trabajo participaron científicos de todo el país, y fue el caso del Grupo de Biotaxonomía Morfológica y Molecular de Peces (BIMOPE-Universidad Nacional de Mar del Plata-CONICET) y del Instituto de Ictiología del Nordeste (Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional del Nordeste-CONICET).

También del Laboratorio de Genética (Departamento de Biología, Universidad, Nacional de Mar del Plata); de la División Zoología Vertebrados (Universidad Nacional de la Plata) y de la Unidad Ejecutora Lillo (Fundación Miguel Lillo-CONICET, San Miguel de Tucumán).

En el trabajo con el dorado, los investigadores analizaron más de 90 muestras representativas de 19 sitios de Argentina, Brasil y Paraguay.

Precioso dorado. Foto: Virginia Tech Ichthyology

El trabajo fue liderado por Juan José Rosso y Rueda, que participó en el análisis de las muestras. “Extrajimos el ADN de los distintos ejemplares, amplificamos, es decir, obtuvimos varias copias, de un gen marcador y luego, mediante análisis genéticos y estadísticos, comparamos todos los individuos desde su ADN y los agrupamos según cuánto más parecidas eran estas secuencias", explicó.

Para ello también se aprovechó la participación de Argentina en el consorcio del Proyecto Internacional del Código de Barras de la Vida (iBOL), cuyo objetivo principal apunta a la obtención del ‘código de barras’, también llamado huella genética, de todas las especies del mundo.

 (Fuente: UNL)