Hay sospechas, pero aún no confirmadas.

Pasó más de un mes y medio desde el momento en el que murieron cientos de peces en el río Negro, en Allen, y todavía no hay ninguna prueba científica que demuestre por qué ocurrió el alarmante episodio, publica hoy el portal Río Negro

Las autoridades provinciales -agrega la información- siguen apuntando contra una sidrera como la responsable de la mortandad de las carpas y truchas, pero la empresa lo niega.

Fernando Curetti, titular del DPA, dijo que "aún falta conocer" los resultados de los análisis de los tejidos de los peces muertos, que se enviaron a un instituto científico de pesca de Mar del Plata.

“Tuvimos que hacer más estudios porque surgieron algunas cuestiones que no las habíamos contemplado en un principio”, señaló el funcionario.

¿Sidrera?

Curetti insistió en que, si bien falta la confirmación, “todo indica que fue por una alta demanda de oxigeno, una alta carga orgánica. Y lo que tenemos nosotros es lo que se dijo en un principio, que la sidrera evidentemente ha tirado algún pulso, una carga muy elevada que fue lo que generó esto. Todavía nos falta este estudio para descartar todo”.

Mortandad. Foto: Río Negro

Aunque la prueba científica solicitada por la AIC se demora para darle un cierre a lo que pasó y de esa forma aplicar las sanciones respectivas, el tema sigue generando polémica.

Pero la sidrera se defiende

Fuentes de la sidrera Sáenz Briones (propiedad del grupo CCU) se defendieron de la acusación y exhibieron los muestreos propios que realizaron en un laboratorio privado, mediante los cuales la empresa manifiesta que nada tuvo que ver con la mortandad de los peces

“El muestreo se hizo con fotos, escribano, cadena de custodia y laboratorio certificado. Los primeros resultados fueron informados a la intendente de Allen, Planificación, Medio Ambiente y DPA”, agregaron desde CCU.

Actualmente, la sidrera tiene vertido cero de líquidos al río Negro y próximamente la compañía presentará un plan de inversión para instalar en su base industrial de Allen una planta de tratamiento que se terminará en 2018.

Aunque falta la confirmación, todo indica que murieron por una gran demanda de oxígeno, una alta carga orgánica.

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