Si prender un pez vela despierta una emoción indescriptible por lo complicado que resulta su lucha en el mar, más estimulante se vuelve aún la pesca en familia, donde padre e hija se combinaron a la perfección para enganchar el picudo en La Paz (Baja California Sur, México).

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Tras una jornada que, al final de algunas horas resultó inolvidable, Gonzalo Cárdenas Amador y su hija, Valeria Cárdenas, regresaron al muelle de donde salieron con un pez vela (Istiophorus) que, según estimación del mismo pescador, pesó 45 kilogramos. Nada malo.

Padre e hija navegaron a bordo de la embarcación de Marlin Adventures junto con Emmanuel San Román González y el capitán Sergio Romero, que hicieron perfecta labor de equipo y, al final, consumaron la buena atrapada.

Los tres llegaron hasta la isla Cerralvo, en La Paz, donde no solo prendieron el vela, sino un dorado (mahi mahi), este último gracias al talento de su pequeña hija, Valeria, quien sigue al pie de la letra los consejos de su padre y sus resultados empieza ya a verlos.

Hacía cinco años que Cárdenas Amador no prendía un vela. Y es que, según su apreciación, este picudo es muy raro que se dé en el mar de Cortés, específicamente en la Paz.

'Venía atrás de los curricanes y le tiré una macarela viva. Fue así como se prendió', reveló.

El dorado (Coryphaena hippurus) que pescó Valeria tuvo un peso aproximado a los cinco kilogramos.

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