Inspirado, poético, estilístico en su lenguaje, Iván Salazar Fuentes halla la frase correcta a su pesca deportiva de altura cuando va en busca del pez dorado y, al final de la navegación, suelta, profundo: 'Es esa conexión con el mar que te deja extasiado'.

Ese día cuando a bordo de una embarcación de 41 pies zarpó mar adentro, el pescador originario de Acapulco capturó tres dorados que lo llenó de inspiración para descargar una mezcla de emoción y sentimiento.

'Es pesca de amor', externó. 'Es pasión, es esa conexión con el mar...'.

Salazar Fuentes emprendió la travesía a 15 millas náuticas hasta llegar a una zona que, entre los pescadores guerrerenses, se le conoce como agua azul, donde predomina el dorado y el vela, con mayor suerte en la captura de la especie perteneciente a la familia Coryphaenidae.

'Desde los 10 años -revela- mi papá tenía una wako de 28 o 30 pies que se llamaba La Casandra, y actualmente tengo una de 41 pies y salimos regularmente dos veces por mes de pesca'.

Salazar, que normalmente es acompañado por su esposa, además de su inseparable mascota, un perro-pescador llamado Peper, hace de la pesca en el océano Pacífico una afición irrefrenable que combina, además, con una natación ¡a 20 millas náuticas mar adentro! en una muestra de arrojo y determinación.

'Es pasión, es esa conexión con el mar...'.

De izquierda a derecha, cinco de seis: Iván Salazar, Polo Verona, René Patrón, 'Beto' Manjarrez y Mario Martínez.
Sharon, esposa de Iván, con Zula, Peper y Kimi.

Únete al Whatsapp Big Fish: (Click) Unirse