Su vida sentimental dio un vuelco cuando aquel inolvidable 2013 acompañó a Ricardo -su ahora esposo- a El Maviri, en las inmediaciones de Topolobampo, y ahí él se le declaró para ya no dejarla ir.

Tan jovial como jubilosa. Foto: Cortesía

Fue entonces que aquella chica soltera (Camelia Domínguez Barroso) aceptó formalizar su relación de noviazgo con el chispeante varón (Ricardo Díaz Guevara)...y, de paso, con la pesca de orilla, modalidad en la que por vez primera había agarrado una caña de pescar para tampoco dejarla ir.

¡Cómo olvidarlo!

Ella misma se encarga de rememorar aquel lindo e imborrable momento. 'Empecé a pescar en 2013 cuando comencé a salir con Ricardo. De hecho, el día que empezamos nuestra relación, fuimos a Los Mochis y fue la primera vez que agarré una caña, en el Maviri'.

El recuerdo la 'seduce' y va más allá: “Ricardo es el 'culpable' de que hoy sea pescadora. Me fue 'enganchando' poco a poco y ya tengo el 'anzuelo en el corazón'.

“Ricardo es el 'culpable' de que hoy sea pescadora'.

Con la caña en pesca de fondo

Practicante más de la pesca de orilla que de otra rama, su verdadera pasión, sin embargo, estriba en la de fondo, modalidad que, confiesa, le genera una mayor relajación.

Sus piezas más grandes capturadas hasta el momento han sido una lobina de tres kilos -en presa Bacurato, en Sinaloa- y una pinta de cuatro kilos en Puerto Libertad, en Sonora.

La pescadora originaria de Ciudad Juárez, pero radicada en Hermosillo, recuerda que también ha venido a la presa Picachos, en Mazatlán, donde ha sacado 'muy buenas lobinas de tres kilos de peso en promedio'.

Camelia Domínguez es originaria de Ciudad Juárez, pero radicada en Hermosillo.

Cuando pesca lobina, revela que normalmente uso curricanes, de preferencia los squarebill ('me gusta cubrir mucha agua'), que utiliza en una caña Shimano Exage, de siete pies, y un carrete Sahara 2500.

“En el mar, me gusta usar la caña Shimano Tiralejo de 10 pies, con un ultegra 5500”.

Su afición, sin embargo, no se contagia por los torneos dado que, confiesa, le gusta practicar la pesca 'sin presión', si bien, hace un par de años, se situó en segundo lugar en un torneo de orilla en la presa El Oaviachic, en Ciudad Obregón.

“Creo que la pesca deportiva es un deporte que no está diseñado para hombres ni para mujeres, (simplemente) es para quien tenga la disciplina, el interés y la pasión, independientemente de su género”.

Imagen de cuando ganó en la presa El Oviachic.

En este rubro consideró pertinente recordar que 'así como hay actividades que, según los estigmas sociales, son para mujeres', 'nosotras, como mujeres, debemos introducirnos' y evitar juzgar e integrarnos'.

“De la misma forma -agrega-, espero que los hombres incluyan a más pescadoras en su quehacer pesquero cotidiano como compañeras y colegas'.

'La pesca es un pasatiempo bastante noble'.

Y lanzó esta observación. 'Les recomiendo a las mujeres que le den una oportunidad a la pesca. Es un pasatiempo bastante noble, te hace desarrollar habilidades que no conocías y, en mi caso, me desestresa mucho'.

Comenta que los torneos los planea en relación con el tiempo que ella y su esposo tienen disponible en su trabajo como profesora universitaria y encargados del negocio "El Fisher Store".

“Hay que encontrar un equilibrio entre obligaciones laborales, pasatiempos y tiempo personal, ya que si uno de estos tres se descuida, el cuerpo y el ánimo lo resienten”.

Su marido, pilar insustituible

La dama destaca el valioso apoyo de su pareja. “Mi esposo es mi asesor, fan y compañero favorito de pesca. Nos gusta mucho hablar de equipos, técnicas y torneos; cada quien tiene distintas posturas y tenemos un estilo y afinidad definidas, pero, sin dudarlo, él es el 'culpable' de que hoy sea pescadora. Me fue 'enganchando' poco a poco y ya tengo el anzuelo en el corazón'.

En plena pesca de orilla.

Domínguez Barroso comenta que, para distinguirse, apasionarse y destacar en la pesca, acostumbra a hacer 'algo diferente' y seguir sus instintos. Y suelta 'prenda': Uso distintos equipos, pruebo en diferentes lugares y, en ocasiones, me quedo por la 'corazonada' de que salga algo sin dejar de lado el prepararse mental y físicamente.

Prosigue, entusiasmada: “(También me preocupo) en mantenerme hidratada y tener una alimentación saludable ('lo bueno que soy nutrióloga y esto último no se me complica', ríe)'.

Su esposo, Ricardo Díaz, un sostén invaluable.

Expresa que otra ventaja es que puede probar equipo nuevo y tratar de innovar. “Las variables son muchas, por eso creo que la pesca deportiva no tiene un secreto, sino es una mezcla de muchas posibilidades”.

Y remacha por experiencia propia: “(Esto último, de la mezcla de posibilidades) hace a la pesca enigmática, divertida y sin una llave mágica, pero al aumentar las horas con el anzuelo en el agua, aumenta la experiencia y se pueden disminuir errores técnicos”.

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