Desde la presa Picachos, en Mazatlán, la pesca deportiva de lobina o black bass (Micropterus salmoides) no se detiene y representa un desfogue apasionante para decenas de exponentes que, solos o acompañados, acuden cotidianamente a tirar sus líneas.

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La administración del complejo turístico, ubicado a 45 minutos al sur de Mazatlán, compartió una serie de imágenes que dan constancia del placer y la benevolencia que, con las lobinas, se respira acogedoramente.

Desde su creación, las cabañas de la Picachos se han convertido en un rincón de encuentro con la naturaleza y que son visitadas lo mismo por turismo nacional que internacional en una estancia que es vivificante.

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El black bass es considerado un pez carnívoro, cuya dieta se basa principalmente en peces y que, según conocedores, 'te señala qué es lo que quiere' y 'solo basta interpretar el modo como lo hace' para determinar la importancia de la primera pieza.

Su atrapada es muy codiciada por los pescadores deportivos que no cesan en su intento hasta prenderla y posar orgullosamente con él para las cámaras fotográficas y videográficas.

Si bien come peces. su dieta 'puede variar según su entorno,' y puede llegar a comer ranas, cangrejos, ratones, topos, serpientes, sanguijuelas o, incluso, crías de ave.

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