Rupestre, sin mayor tecnología o sofisticación que la de sus manos y ciertos artilugios de pesca, Miguel Ángel González Sánchez es un pescador mazatleco que ha hecho de la fabricación de señuelos un oficio y un pasatiempo desenfrenado.

Conocido en el medio pesquero local como 'Don Plumitas' por aquella efectividad, pericia y ojo paciente con que da forma a los curricanes rústicamente, González Sánchez tuvo su primera experiencia en el oficio hace 35 años cuando, al desprenderse un poco de su cabello, hizo un señuelo con una pinza y un anzuelo.

El 'pescador artesano', durante la grabación. Foto: Raúl Brito

A una de sus fabricaciones magistrales se conoce como 'plumillas matonas', de media onza ya terminada, con multifilamento, hilo encerado, plomo y anzuelo modificado de tal forma que pueda entrar en un molde, igual hecho por él de manera rupestre, pero con gran paciencia y entrega.

Ya jubilado, este curtido hombre de los mares se allega de las ganancias que la fabricación de señuelos le genera, pero no más que el placer de 'matar el tiempo' en artilugios que, en su opinión, son verdaderas 'matones' para la pesca de orilla en agua salada.

En su casa fabrica con sus moldes y aditamentos los curricanes. Foto: Raúl Brito

Ésta es -a grandes rasgos- su historia, su vivencia,  su retroalimentación.

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