Circunscrito en una de las mejores pescas deportivas que, a la vez, despierta el interés en un gran número de navegantes, el pez limón es un ejemplar sensación en Sudamérica, especialmente en Argentina.

El toque exacto de su emoción más acalorada se centra cuando la especie es pinchada por un anzuelo y comienza la lucha por desprenderse en una suerte de consumar el broche de oro en la jornada de pesca.

Pariente de los túnidos

Conocido también como lecha, serviola, verderón, cirvia, lirio, blanquilla, atún medregal, coronado y marchiamarillo, el pez limón es 'primo' de los atunes, juleres y palometas, y su captura representa un verdadero trofeo para quien la consume.

De color azul, aunque de carne blanca, su sabor no solo es exquisito, sino aromático, y se presta a una multitud de preparaciones culinarias en diversos restaurantes del país.

Su pesca se da principalmente tanto en el mar Mediterráneo y golfo de Vizcaya, pero con una influencia en la Costa gaditana, donde es muy típico encontrarlo en las cartas de los mejores restaurantes de Barbate, Zahara de los Atunes o Conil' s.

Normalmente, su migración con los primeros peces se da en octubre, pero ha ocurrido que, como el año pasado, registró un retraso y llegó hasta diciembre -eso sí- con un banco de grandes cardúmenes, cuyos ejemplares arribaron muy hambrientos y con un pálido color en su piel, dado que la temperatura del agua aún no estaba en su plenitud y tomaron todo tipo de señuelos e inclusive carnadas.

Las migraciones

Junto al pez limón, este año en Argentina ingresaron en especial gigantes cardúmenes del magrú (más conocido como caballa), que son alimento primordial para la migración de los atunes, y reflejo fiel del inminente el ingreso de las grandes anchoas de banco.

Una de sus características es que tiene el cuerpo aplanado lateralmente y alargado. Sus ojos son pequeños y el hocico redondeado y largo, con la mandíbula inferior un poco prominente y la boca ancha, analiza Wikipedia. Y agrega: “Su coloración es azulada por el dorso y blanca plateada en la zona ventral. Algunos ejemplares pueden presentar una línea difusa de color amarillo a lo largo de los flancos”.

El pez alcanza una longitud máxima de 1.60 centímetros y un peso de 60 kilos.

La pesca de estas especies representa lo máximo en adrenalina, y siempre hay momentos justos para disfrutarla.

En 2012, los argentinos Ricardo Galup y Roberto Debiassi capturaron un total de 69 limones de un peso promedio de 3.5 y 5 kilos, lo que representó toda una odisea y un récord que aún se mantiene vigente para acicate de los miles de pescadores "chés".