En septiembre de 2015, Francisco Javier Enciso Ulloa concedió una entrevista a EL DEBATE de Mazatlán que se publicó, en ocasión a la proximidad de la edición 15 del Torneo Big Fish, en la revista institucional, cuya circulación sirvió, entonces, de plataforma promocional para la atracción de pescadores.

Y, como un recuerdo a su memoria, su sitio bigfish.mx replica la 'charla', a unas horas de haber fallecido en trágicas circunstancias, afuera de su casa, en un exclusivo fraccionamiento de esta ciudad.

Lo que entonces contó, a propósito de un accidente de mar:

El recuerdo es imborrable y las secuelas perdurables, pero el cariño y la pasión que siente por la pesca deportiva se mantienen inmutables pese a aquel amargo episodio que le cambió la vida. Y volvió a nacer.

Quemaduras en varias partes de su cuerpo, 28 entradas a quirófano y 57 días hospitalizado no pueden quitarse de la memoria de Francisco Javier Enciso Ulloa, y no es para menos.

Javierl Enciso Ulloa posa con un bello ejemplar de marlin azul. Foto: Cortesía

Hay una fecha que no deseará recordar jamás: 29 de julio de 2012.

Ese día, a bordo de su Carajo, una embarcación express de 35 pies con tres motores fuera de borda, el pescador mazatleco sufrió un fuerte accidente, cinco millas mar adentro. De repente, un estruendo provocado presumiblemente por derrame de combustible en la sentina se escuchó en un radio considerable y Enciso Ulloa sintió que su cuerpo ardía. Fue entonces que decidió arrojarse al mar para atemperar los efectos que, en cuestión de minutos, eran ya insoportables.

Una lancha comercial, que pasaba por ahí, no dudó en prestar el auxilio… y fue así como el amante empedernido de las travesías marinas -de entonces 29 años- vivió para contarlo.

“Sí, pienso que volví a nacer. Fue una amarga experiencia”, describe Daniel. 

De raigambre pesquera

Él, como el resto de su familia, participa fiel y permanentemente en los torneos de pesca deportiva que se organizan en la región (El DEBATE de Mazatlán, un ejemplo entre varios), y sus premios han sido bastante alentadores: desde efectivo hasta autos.

"He ganado varios carros y una polla (apuestas) en el Bissbe Off Short con el mejor atún". 

Tras ese aciago percance, el capitán sufrió quemaduras en la cara, ambas piernas, espalda baja y, por la gravedad de sus lesiones, fue necesario implantarles trozos de piel de las rodillas a los talones de los pies.

Las secuelas siguen ahí, pegadas como tatuajes en su cuerpo. Aún así, su vida continúa siendo el mar, los peces, los yates.

Esa ha sido la peor experiencia, pero hay otra que -el reverso de la moneda- le transpiró los poros de satisfacción plena cuando, fuera de torneo y en apenas 20 minutos, capturó un marlin azul de 331 kilos. Esta también es una fecha memorable en su vida: 15 de septiembre de 2013.

Hoy, su vida transcurre entre los sueños e ilusiones, alentado por su amorosa familia (esposa y dos hijos) que es el motor para seguir adelante, pese a todo.

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