La captura de una enorme lobina en la presa El Salto -y que, según sus registros personales, se mantiene como un récord en Sinaloa 18 años después- despertó en un perspicaz Fernando Obeso la curiosidad y gusto por inmortalizarla a través de un singular e ingenioso trabajo que, técnicamente, se conoce como taxidermia.

Fernando Obeso y una de sus creaciones épicas: una lobina. Foto: Cortesía

Originario de Culiacán, Obeso es un abogado litigante de profesión que, en sus ratos libres, o los fines de semana, coge una caña y se va a pescar, como desde hace cuatro décadas, cuando tuvo su primera interacción con la pesca y, años después, pasó a ser -la de la lobina- una especie cuya fascinación trascendió cualquier límite por atraparla.

Sus trabajos se han internacionalizado ya.

Prodigioso artista

Creador de figuras de peces -primordialmente en tres especies: lobinas, robalos y dorados- a partir de moldes de tamaños y formas 'ya determinadas', Obeso tuvo un sueño que quiso realizarlo cuando en el año 2000 capturó una lobina de cinco kilos -toda una marca sin precedentes en Sinaloa- que quiso inmortalizar en un trabajo de taxidermia y colgarla en su oficina.

Foto: Cortesía

Entonces comenzó a idear la manera como podría llegar a consumar ese deseo y narra que fue en 2013 cuando 'por cuestiones financieras' hubo de vender su lancha y, con ella, 'mis salidas a pescar'.

En sus momentos de ocio, 'que eran los más en esa época de 2000', a Obeso le dio por sacrificar un regalo que su hermana Bárbara le había hecho de una lobina de adorno que cantaba y movía al ritmo de una canción de Bob Marley  Don’t worry be happy.

Este obsequio familiar -rememora- lo llevó a pensar en reproducir 'mediante la obtención de un molde de ella con algunos materiales' solo consiguiendo dañarla y que no volviera a cantar más. 'Fue mi conejillo de indias', cuenta.

Ya la mecha se había encendido, agrega, y siguió en busca de esa forma de cómo obtener lo que quería y 'fue así cómo empezó a tomar cursos de moldeo con diversos materiales y buscar en internet a quienes hacían esos trabajos'.

Al pescador-abogado ya nadie lo detendría en su misión soñadora y recuerda que comenzó a adquirir 'cualquier cantidad de cursos en video y clases de pintura los cuales veía una y otra vez'.

Obeso muestra orgulloso su sueño hecha realidad.

Con esa noción, ya a mediados de 2014, comenzó a hacer trabajos de mejor calidad y fue cuando Miguel Ángel Gonzalez López -hoy presidente de la Asociación de Pesca Deportiva del Estado de Sinaloa- le pidió que le hiciera los trofeos para un torneo que se celebraría en la presa El Varejonal, en las inmediaciones de Culiacán, y se dio a la tarea de poner su mayor esfuerzo para tener un debut victorioso.

“Creo que la suerte estuvo de mi lado en esa época porque en ese torneo participaron los mejores pescadores del estado, entre los cuales se encontraban Eduardo Yoshi (mexicano hijo de padres japononesy criado en Mazatlán) y Juan 'Ro' (Juan Rodolfo Chagollán, de Guadalajara)-, este último apenas de 17 años'.

Ambos -Yoshii y 'Ro'- fueron los mejores promotores ('aún, por cierto, no les he dado su comisión') de la entonces incipiente, aunque vistosa obra de Obeso, encantados de las piezas labradas, y fue así como la gente, incluso de otros estados, comenzaron a interesarse en él 'gracias a las redes sociales, especialmente Facebook'.

El qué, el cómo...

El pescador-artista cuenta que en 2016 logró, por fin, hacerse de otra embarcación que lo acercó, de nuevo, a su pasión, y que le serviría 'aún más' para -como él puntualiza- buscar perfeccionar sus trabajos.

Netamente trabajo artesanal, cada captura -ahora bajo la modalidad de captura y suelta- es escrupulosamente analizada y fotografiada, y de ahí toma una gráfica mental que luego busca plasmar en sus trabajos cada uno de los detalles.

“Cada pieza está elaborada a partir de moldes de tamaños y formas ya determinadas”, explica. Y añade: “Son hechas con resina y fibra de vidrio rellenas con poliuretano y pintadas con aerógrafo y pinceles en su mayor parte escama por escama”.

Al final, dice el mismo creador, se le da un baño de transparente para lograr el acabado final y ofertarse de manera detallada, vistosa y notoria al mercado de pescadores deportivos.

El mazatleco Eduardo Yoshii (tercero de derecha a izquierda)

Y ya estas magníficas obras se han internacionalizado al venderse en Estados Unidos, España, Brasil y hasta Italia.

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