Cada que salen a pescar, Luis Guillermo Hernández Lizárraga y su hijo, el inseparable 'Yinyi', le ponen un toque especial a su entregada afición y recurren a un ritual que simboliza una lucha, una nueva aventura, una travesía 'sin límite de tiempo' en el mar.

Luis  Guillermo 'Willie' Hernández y su pequeño 'Yinyi'. Foto: Cortesía 

Gente de deporte, gente cabal, gente de karate, padre e hijo están ahora metidos hasta el tuétano en el arte de la pesca recreativa con un sello muy peculiar que les causa una emoción indescriptible a prueba de todo: ¡Con un atuendo luchístico!

Amantes de la lucha libre, el karate, la pesca. Siempre juntos.

Ambos, agarrados de una línea y un azuelo, y a bordo de una lancha, se cubren el rostro con una máscara de El Santo (el más grande ídolo de la lucha libre mexicana) y hasta de Lizmart, el 'Geniecillo Azul', como un símbolo de que la lucha por los peces de gran peso y talla ha iniciado.

Aventura a bordo

Hace un tiempo ('ya algunos ayeres'), el sensei 'Willie' Hernández fue invitado por su hermano, el también catedrático de las artes marciales, Juan Hernández, a practicar la pesca y desde entonces descubrió en ella otra de sus más apasionantes aficiones.

Doña Bertha Lilia Lizárraga de Hernández, su hijo, su nieto y don Juan José.

Pero la estirpe no paró ahí y llegó el momento cuando el mismo 'Willie' inculcó a su pequeño, el famoso 'Yinyi' (Juan Luis Hernández Lizárraga), ahora de 13 años, a hacer lo propio con un interés que fue creciendo hasta convertirse también para él en uno de sus pasatiempos más lindos de su aún corta vida.

'(Ponernos) las máscaras es parte de un ritual que hacemos 'Yinyi', mi amigo (Don Toño) y yo', dice. 'Siempre nos 'santiguamos' antes de iniciar la pesca. La foto no puede faltar y es que es un símbolo de que iniciamos una lucha. Es decir, la pesca simboliza muchas cosas'.

Con amigos y su hermano Juan Hermández.

Los primeros contactos del adolescente con la pesca se dio cuando tenía siete años. Entonces fue llevado al 'muro' (plataforma donde los grandes barcos realizan sus maniobras frente a la isla) y, cuando su padre y tío valoraron que ya tenía cierta práctica, lo llevaron mar adentro.

Y, 'como buen alumno', afirma 'Willie', pronto superó a sus maestros. 'Es -agrega- un excelente pescador'.

Precisamente este desenvolvimiento es el 'motor' sentimental del padre, que no duda en expresarlo. 'Es una de las cosas que más amo de este arte, además de ver la emoción que mi hijo siente al conseguir un buen pez. Su sonrisa de felicidad en cada aventura es la enseñanza que le deja al 'Yinyi''.

Luis 'Willie' Hernández presume una gran mantarraya.

Cinta negra Primer Dan, 'Willie' es un hombre de artes marciales, como su hijo, su hermano y su hermana, Perla Marina, en un retrato familiar con mucho sabor a mar, típico en un destino de playa como Mazatlán. 

Imperdonable dejar de lado a su progenitor, don Juan José 'El Paisano' Hernández, un respetable hombre de beisbol, decano del deporte mazatleco, dirigente probo e infaltable buscador de talentos para reconocidas organizaciones no solo de la Liga Mexicana de Beisbol y Liga Mexicana del Pacífico, sino también de La Gran Carpa, como fue el caso de Astros de Houston, Rayas de Tampa Bay y Bravos de Atlanta.

Un aficionado a la pesca muy entregado.

Al salir a pescar, hay un inseparable amigo que los guía y al que llama 'Don Toño'. Es una persona que -a decir de 'Willie'- 'tiene un GPS integrado en su cerebro que sabe en dónde encontrar los peces'.

El reconocido sensei Juan Hernández es también pescador.

Contra la costumbre de la mayoría de los pescadores, la familia no usa caña, sino piola, que enredan a la usanza en una tabla y con doble anzuelo. Una técnica rústica que, sin embargo, da 'en el clavo' de los ejemplares con una precisión realmente envidiable.

Padre e hijo: ¡entrega total!

De su repertorio de capturas destacan palometas, baquetas, toros, pargos e incluso dorados que siempre llevan a casa y allá los reparten entre la familia y amigos.

'Juanito' Hernández, a bordo de la embarcación.

'A mi papá le encanta zarandear el pescado. Siempre nos espera emocionado y ésta es otra de las causas por las que nos encanta salir a pescar'.

Aficionado, además, a la lucha lbre, y a El Santo, el mítico Enmascarado de Plata.

El secreto no solo está en la sinergia y la convivencia que como familia se entraña en el mar, sino en el uso de la carnada para atrapar tantos ejemplares en una sola jornada: ¡La mitad de un camaroncito en cada anzuelo!

Y ¡zas!

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