Aquel ya memorable Día del Padre de 2015, Juan Acereto pensó que lo que traía en la línea trenzada de su caña Shimano de 50 libras era una mantarraya y no un mero de 75 kilos que, al final, significaría el más grande jamás capturado en los últimos años en Mazatlán.

Acompañado por Marcos Bucio y su fiel escudero, el reconocido capitán de pesca deportiva, Rosalío 'Chalío' Ortega, Acereto se disponía a regresar a la marina Costa Bonita, en Mazatlán, de donde zarparon horas antes, cuando le dijo a sus acompañantes como presintiendo que alguna muy buena pesca estaba a punto de ocurrir: 'Último camarón (carnada vida) y nos vamos. Y ahí prendió'.

Y en el último tiro cayó

En efecto, el pescador culiacanense -expresidente de la Asociación de Pesca Deportiva del Estado de Sinaloa y excónsul de México en El Paso, Texas- tiró la última línea con un camarón a cinco millas náuticas de la boca de Marina Mazatlán y, tras varios minutos de paciente y larga espera, enganchó lo que es considerado por expertos el mero más grande capturado deportivamente con caña y carrete.

Juan Acereto.

'Pensé que era una mantarraya porque jalaba como tractor', recuerda. 'Fue padrísimo porque pensé que era una manta raya que me había agarrado el camarón'.

Hasta entonces, Acereto y Bucio solo habían capturado 'pagos pequeñitos' que, junto con la premura de tener que regresar a casa por compromisos de familia, los obligó a volver hasta que el primero tuvo una corazonada de sacar algo bueno con el último tiro.

'Fue una pesca maravillosa y otras extraordinarias que compartí con 'Chalío' Ortega', narró.

Un aficionado.

'Ese día -Día del Padre de 2015-, salimos temprano a las seis y media o siete y nos fuimos navegando y habíamos estado sacando puros pagos pequeñitos. Le dije a 'Chalío' que ya nos teníamos que ir porque la familia de Marcos Bucio (hoy, Subsecretario de Educación Básica del Gobierno de México) iba conmigo y quería ver a sus hijos. Entonces, eran las 10 de la mañana y le dije a 'Chalío': último camarón y nos vamos y a los dos nos picó un mero tanto a mi compañero como a mi, pero a él le rompió la piola y a mí no lo pude sostener porque el Talica -la caña- es una maravilla. Es de Shimano'.

Acereto recuerda que fue a los 30 minutos cuando finalmente picó el mero gigante que lo hizo sufrir mucho de sus brazos.

Un acontecimiento memorable.

'Han salido meros también en la zona, pero han sido con piola y con piola es más fácil de aguantar. Cuando salgo a pescar de fondo en la zona de Mazatlán, yo siempre llevo mis cañas ligeras con carretes que me permiten gozar robalos, pargos, cabrillas y todo lo que sale'.

Aclara que, si bien han salido meros más grandes, pero con fines comerciales, el suyo se atrapó con caña y carrete deportivamente, que lo convierte en el poseedor único de esta hazaña, según testimonios de expertos.

El capitán de pesca deportiva, Rosalío 'Chalío' Ortega.

'Cuando lo llevé a la Marina de El Cid -prosigue- no lo podíamos mover de tan pesado. Y, al llegar a Marina Costa Bonita, sacamos la pesa (báscula), y el que lo fileteó fue el hermano de 'Chalío'.

Enseguida -recuerda-, se hizo una comida en México 'para gente muy importante ya que el mero ese tiene una riqueza brutal'.

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