El mundo marino es bello y más el gesto de quienes se toman su tiempo para hacer el bien a sus animalitos. Esta vez a una tortuga.

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Así pasó cuando una familia mazatleca salió a pescar y, lo que encontró, fue una tortuga en aprietos. De lejos -en medio del vaivén del oleaje- observó que algo emergía de la superficie del mar y, al acercar el yate, se percató del quelonio atrapado en una red de pesca

'¡Es una tortuga!

'Pobresita, ira vele la aleta, bien lastimada', expresó el capitán de La Chanty, una chica, pero confortable -y rápida- embarcación que surcó el mar de Mazatlán en busca de peces y lo que capturó fue una grata experiencia de rescatar a un ejemplar. 

Momento del rescate. Foto: Raúl Brito

Los Schobert y su fiel equipo de pescadores no la pensó mucho y salió en su rescate. El quelonio quedó atorado entre un bidón y una línea que alguien la víspera colocó premeditadamente para enganchar peces en racimos.

Pero, al estar en su ecosistema y salir en busca de algún alimento, el indefenso animal encontró no comida, sino un apuro del que no pudo salir por sí sola y hubo necesidad de recurrir a la ayuda del humano.

La embarcación se acercó y, sin dudarlo, sus pescadores pusieron manos y voluntad a la obra para liberarla.

Tuvieron paciencia y, cuchillo en ristre, quitaron cada uno de los cabos entre los que se enredó el animal.

Dentro de la trampa que alguien colocó en el mar estaba también un viejo bidón con el que se enganchó la línea.

Liberación. Foto: Cortesía

El quelonio, ya en la cubierta del barco, era salvado por los valerosos marineros que no atraparon pez alguno, pero sí un noble gesto en favor de la naturaleza marina.

¡Y al agua!

El ejemplar sobrevivió al tiempo que se sumergía y se perdía de sus salvadores.

Herman Schobert. 

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