Considerado un 'diamante del mar' o, para los traficantes, una 'cocaína acuática', la totoaba es un pez mexicano cuyo buche (o vejiga natatoria) llega a costar hasta 60 mil dólares en el mercado negro de Asia.

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De nombre científico Totoaba macdonaldi, su hábitat se localiza en las aguas del norte del golfo de California, inscrito en la categoría de peligro de extinción por la caza furtiva que lo acecha e incluido en el Apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES por sus siglas en inglés).

Pero, ¿qué es y por qué es tan cara su comercialización en el mercado negro chino, donde -se dice- se le atribuyen propiedades afrodisiacas y medicinales, pero hasta ahora no comprobadas científicamente?

Los asiáticos -especialmente chinos- creen que su consumo les provee de mayor potencia sexual, disminuye el colesterol, mejora la circulación, rejuvenece la piel y, por si faltara el aderezo a su creencia, concede longevidad a quien la consume.

Es por ello que los orientales no escatiman en consumir una sopa de buche de totoaba que llega a costar en promedio 4 mil pesos. Pero su mayor poderío estriba en el mercado negro, donde, según autoridades, se desembolsan hasta 8 mil dólares en México, 16 mil en Estados Unidos y 60 mil en Asia.

La ruta del tráfico

De acuerdo con Profepa, una vez que se tiene el producto, el siguiente paso es traficarlo hacia Estados Unidos, principalmente en California, donde es entregado a bandas orientales que, a su vez, traslada los buches desde Caléxico hasta restaurantes de San Francisco. Es aquí donde utilizan el puerto local para enviarlos en barcos a Taiwán, Hong Kong o Vietnam.

Hay 'daños colaterales irreversibles' en la pesca ilegal de totoaba puesto que su sistemática captura amenaza con acabar con otra especie única en el mundo, la vaquita marina, un cetáceo del que se sospecha ya que menos de 40 de ejemplares.

Buche de totoaba. Foto: Twitter Profepa

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En apariencia, el pez totoaba no es especialmente atractivo. De la familia de las curvinas y carnívoro, puede llegar a medir hasta dos metros, pesar 100 kilos y cumplir más de 20 años. Pero en la vejiga natatoria (el órgano interno que estos animales utilizan para regular su flotabilidad) su mayor interés y codicia para los traficantes.

En 1975 se declaró la veda permanente del pez, y un año más tarde apareció en el listado de especies amenazadas y en peligro de extinción de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).

Adicionalmente, en 1993, se decretó la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado, instaurándose la veda total e indefinida de caza y captura de totoaba y vaquita marina.

Aseguramiento en Mazatlán. Foto: EL DEBATE

No obstante, según cifras de la Secretaría de Marina (Semar), desde enero de 2013 hasta mayo de 2014 se habían decomisado más de 17 toneladas de totoaba.

La pesca de totoaba supone el sustento principal de muchos habitantes de pueblos del Alto Golfo de California, como San Felipe o Puerto Peñasco, aunque, a decir de autoridades, tampoco los enriquece.

Se revela que el precio que pagan los intermediarios asiáticos a los pescadores mexicanos por un kilo de vejiga o buche es de entre 500 a 2 mil dólares, un precio que contrasta con los 60 mil dólares que puede tener en el mercado negro.

Decomisos recientes en Mazatlán

Es tan codiciado (o traficado) este pez que han sido recurrentes los aseguramientos de buches de totoaba (o vejigas natatorias) en el país, especialmente el último mes en Mazatlán.

. Foto: Twitter Profepa

El pasado 26 de abril, Profepa registró el decomiso de 66 piezas disecadas y, apenas este 19 de mayo, incautó 127. En ambos casos no hubo detenidos y solo se confiscó la mercancía, según el reporte oficial.

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