Los Schobert traen en sus tuétanos el raigambre por los peces y los mares.

"Estamos más que puestos para lo que venga", suelta Herman Schobert, uno de los integrantes de la dinastía que, desde su entrada a uno de los torneos de la especialidad más importantes en el noroeste del país, como es el Big Fish, ha escalado al podio, siempre con la misma tripulación, la misma cohesión y el mismo positivismo, como él mismo lo llama.

"Siempre, como familia, hemos jalado parejo", agrega Herman, un experimentado pescador que heredó de su padre, José Eduardo Schobert, la pasión por el mar y sus especies.
A lo largo de los años, la estirpe ha cambiado de nombre en su equipo de batalla y, luego de empezar como Chinchulines, pasó a ser Los Hidratados, A Vencer y, desde el año pasado, CSI Tactical and Balistic, propiedad del mismo Schobert.

De raigambre pesquera.

Campeón especial

Hace poco más de un año, en noviembre de 2015 y en este mismo certamen, CSI Tactical capturó un marlin azul que, con un peso de 282 libras, le valió el más jugoso de los premios: 300 mil pesos y un auto Fiat Palio Sporting.


La tripulación conformada, además de Herman, por Víctor y Fernando, así como por Víctor "Toro" Ruiz y un "comodín" que entra si algún otro integrante llegase a fallar, tuvo la osadía, pericia y suerte para atrapar un picudo que, a las 15:15 horas, fue presentado con toda expectación a la báscula supervisada por el juez principal, José Eduardo Audelo, y el biólogo Rafael Arias. ¡Y se cantó la victoria!

Entrevistado días después de sacar un marlin azul de 240 libras en una jornada de pasatiempo (fuera de torneo), en Puerto Vallarta, Herman estima que la mentalidad positiva con la que empiezan la travesía los ha sacado adelante.


Reconoce, sin embargo, que a bordo de la embarcación, en plena pesca, ha habido discrepancias de criterios a la hora de lanzar las cañas o anzuelos. "Hay discusiones, pero finalmente es el feeling (sentimiento, emoción) de cada quien y se impone la mejor estrategia y, sobre todo, la mejor cohesión como familia".

"Al zarpar, tenemos tres objetivos: divertirnos, regresar con vida y ganar. No siempre se dan las tres cosas, pero lo más importante: regresamos con vida".


En la pasada edición del Big Fish -la 16-, la familia no pudo refrendar el título de un año antes, pero la cohesión de que tanto se hace gala al seno de la hermandad se reafirmó y la diversión entre ellos no tuvo límite durante los tres días del torneo.