Desde días atrás y como cada año, el paladar de los mazatlecos disfruta de una verdadera delicia culinaria en los peces pajarito.

Es el segundo año consecutivo, después de cuatro de no aparecer por acá, que este pez pajarito (Hyporhamphus spp) arriba en racimos a las costas del Pacífico y son atrapados por decenas de pescadores, que más tarde los llevan a los embarcaderos y pesquerías para su comercialización.

Alimento por excelencia

Durante mayo, este pececillo es esperado con ansiedad no solo por pescadores, sino por comensales que no dudan en calificarlo como la tradición y el alimento por excelencia desde hace más de cinco décadas.

Es fácil de identificarlo, particularmente por su pico y mandíbulas inferior y superior. Llega a medir hasta 20 centímetros de longitud. Su límite de distribución se encuentra desde Santa Ana, en el sur de California, hasta Costa Rica, según conocedores.

Estos peces pajaritos hacen una migración en enormes cardúmenes y buscan aguas tranquilas para agregarse y desovar. La profundidad, corrientes y temperatura del agua proporcionan las condiciones óptimas para lograr el desove.

Con baldes, jabas y hieleras llega la gente a los embarcaderos, ávidos por volver a probarlos en una temporada que es corta y solo una vez al año se da en el benevolente Pacífico.

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