La captura y suelta (catch & release) es la traducción de un término que comenzó a sonar en los Estados Unidos en determinadas zonas trucheras y en Inglaterra e Irlanda sobre 1920-30 en ríos salmoneros, donde se acotaron zonas de pesca sin muerte.

Pescadores de renombre como Lee Wulf decían que “una trucha tiene demasiado valor para pescarla una sola vez” y empezó una corriente de conservacionismo de los entornos fluviales a la cual muchos otros pescadores se sumaron.

Hoy en día, los peces tienen muy pocas posibilidades de escapar ante la mejora de las técnicas y de los materiales de pesca, por ello la pesca sin muerte es una opción muy razonable.

Para una buena captura y suelta todo pescador deberá llevar en su equipo:

Sacadera con red sin nudos o de goma.

Un desanzuelador o fórceps, por si fuera necesario.

Anzuelos sin muerte en todas sus artificiales.

Es recomendable que el pez entre en nuestra sacadera lo antes posible, pero sin ser brusco, de esta forma evitaremos que la captura quedé exhausta. Evitar que nuestra captura esté fuera del agua en lo posible e intentar desanzuelarla dentro de ella.
Poner nuestra captura tripa arriba, la mayoría de los peces se comportan de forma más relajada.Si hemos tenido la mala fortuna de que el anzuelo se clave en la garganta o en la zona branquial, siempre es mejor cortar el sedal, ya que desanzuelar el pez es perjudicial.
Nunca debemos introducir los dedos debajo de los opérculos, podríamos dañar irremediablemente las branquias del pez.Es recomendable mojarnos las manos cada vez que vayamos a tocar nuestra captura. Con ello evitaremos quitarle la mucosidad de la piel, que a fin y a la postre es su defensa ante posibles infecciones de piel. 
Cuando vayamos a soltar una captura de gran tamaño, deberemos de oxigenarla poniendo su boca en dirección a la corriente y esperando a que ella por sí misma pueda volver a navegar.
El seguimiento de estas normas ayudará a que esas capturas vuelvan a procrear y dejar su descendencia en el río. 

Factores que juegan en nuestra contra

La temperatura de agua: a mayor temperatura las opciones de que un pez grande salga indemne a nuestra acción son menores, con lo que la oxigenación del pez debe ser perfecta.

El tamaño de la captura: a mayor tamaño, la manipulación y oxigenación deben ser meticulosas.

El lugar donde se haya clavado el anzuelo: si se ha clavado en las agallas o garganta, siempre cortar el sedal, el riesgo de mortalidad se reduce en más de 30%.

Recomendaciones para fotografiar nuestra captura sin dañarla.

Debemos observar todas las normas básicas de captura y suelta y además estas otras:

Lo primero es llevar nuestra cámara siempre lista para usar, mejor si vamos acompañados por un amigo para que nos haga él la foto.

Mantener a los peces en el agua tanto como sea posible, para minimizar la exposición al aire.

Nunca coloque sus dedos en las branquias o en los ojos.

No sostenga la captura por la mandíbula, ya que pueden dañar la mandíbula y vértebras.

Mantenga a los peces grandes en horizontal y apoyando su cuerpo para evitar daños en los órganos internos.

Utilice las manos mojadas o guantes especiales para la manipulación de los peces.

Si es posible, fotografiar el pez dentro del agua, hoy en día el uso de cámara subacuáticas está muy difundido y las fotos son inmejorables.