Al igual que cualquier labor física que exige en su practicante esfuerzo, cuidado y pericia, la pesca -como deporte de alto riesgo- conlleva una serie de atenciones que, en este específico caso, debe tener en consideración ese osado personaje llamado marinero.
Y como el mar es un destino impredecible, vital es siempre tener ciertas nociones básicas de primeros auxilios para evitar que, incidentes de mínima gravedad, se conviertan en un problema.

1.- Indispensable llevar consigo un botiquín de primeros auxilios y tener al día la vacuna antitetánica. Además, ante un caso de emergencia y para lograr un resultado óptimo, se debe actuar rápida y eficazmente.

Botiquín es indispensable en toda embarcación 

2.- Picaduras. Derivado de éstas, hay que tomar en cuenta que las reacciones alérgicas pueden agravar considerablemente el estado físico de la persona afectada.
Para una picadura por aguijón, si éste permanece incrustado en la piel, debe retirarse con unas pinzas y la zona afectada cubrirse con una compresa empapada en amoniaco o en agua fría para aliviar el dolor.

3.- El clavarse una astilla, vidrio o metal es una de las heridas más frecuentes y molestas en una jornada de pesca. Cuando la astilla no sobresale de la piel, es conveniente limpiar la zona e intentar extraerla con unas pinzas esterilizadas. Una vez extraída, limpiaremos la zona con un antiséptico.

4.- Otra situación habitual es que cuerpos extraños, como arena o pequeños insectos, se metan en el ojo. Cuando ocurra esto, se debe pedir ayuda a otra persona y, sobretodo, no frotarse el ojo.
Esta persona debe bajar el párpado inferior o subir el superior para localizar la partícula. Una vez localizada y con la ayuda de una gasa esterilizada humedecida, o el pico de un pañuelo, extraerla cuidadosamente.

5.- Heridas. Éstas, por pequeñas que sean, siempre pueden complicarse por las infecciones. Para evitarlo, lo mejor es limpiar tanto la zona afectada como sus alrededores con abundante agua fría. Si dentro de la herida hay incrustaciones de vidrio o arena, se retirarán cuidadosamente. Una vez limpia y desinfectada, se cubrirá con un apósito, que siempre debe cubrir la herida.

Se recomienda limpiar bien la zona de la herida. 

6.- Efectos de las temperaturas. Las altas o bajas temperaturas pueden causar trastornos corporales. Cuando una persona está sometida a una elevada temperatura durante un periodo de tiempo prolongado, puede sufrir calambres, pulso débil y acelerado, e incluso piel pálida.
En estos casos, se deberá tender al afectado en un lugar fresco y se le retirará la ropa para poder humedecer el cuerpo con ayuda de una esponja.

7.- Dislocaciones. Cuando se sufre de este incidente en alguna articulación se debe intentar no mover la zona afectada y colocarla de manera que moleste lo menos posible. Si no hay más heridas que ésta, la extremidad afectada se sostendrá mientras trasladamos al herido a un centro médico.

8.- Esguinces. Por ser dolorosa, es una lesión que se puede confundir con una fractura. En cualquier caso, el accidentado debe poner en alto la parte dañada, y se debe cubrir la zona con una venda, a ser posible, de las especiales para este tipo de heridas.

El esguince debe de ser tratado con seriedad, pues causa el mismo dolor que una fractura

9.- Caídas graves. Si una persona ha sufrido una caída que se considera delicada, la primera regla es no moverla a no ser que sea de absoluta necesidad para evitar un peligro posterior. Nunca se debe de levantar ni tirar de ella, ni sugerir que se siente.

10.- Asfixia. Nunca se debe de tratar de reanimar a una persona inconsciente a golpes, sacudidas o gritos. Si no respira (ya sea por inmersión, descarga eléctrica o por cualquier otra causa), se le debe de practicar cuanto antes la reanimación cardiopulmonar (RCP).