Sometida a revisión el 6 de julio de 2010 y, más tarde, el 30 de diciembre del mismo año aprobada para su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF), la Norma Oficial Mexicana NOM-131-SEMARNAT-2010 establece lineamientos y especificaciones para el desarrollo de actividades de observación de ballenas.

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Salta a colación la legislación que regula el avistamiento de ballenas a raíz del accidente ocurrido la tarde de ayer en la bahía de Topolobampo, en pleno corazón del golfo de California, en el norte de Sinaloa, donde una ballena emergió abruptamente de su hábitat, saltó de manera impresionante y cayó encima de un yate con cuatro personas a bordo. ¿Saldo? Dos personas lesionadas.

Ballenas: Qué estipula Norma Oficial NOM-131-SEMARNAT-2010

Dado que, en aguas de jurisdicción nacional habitan, al menos, nueve especies de misticetos, siete de ellas con presencia regular o permanente, la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat) consolida la importancia del documento oficial que estipula, entre otros puntos, la clasificación de alguna categoría de riesgo.

Su objetivo -resalta la dependencia federal- garantiza la protección y conservación de los mamíferos, así como la de su medio natural 'y es de observancia obligatoria para todos aquellos que realicen dichas actividades en aguas de jurisdicción federal de los Estados Unidos Mexicanos'. 

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Semarnat informó que las especies de ballenas que habitan regularmente aguas de jurisdicción nacional 'son objeto de diferentes actividades legales e ilegales de observación turística en la costa Pacífico de Baja California, en el golfo de California, en la región entre la Isla Isabel y la bahía de Banderas, en las Islas Revillagigedo y en el golfo de Tehuantepec, algunas de las cuales son intensivas'.

Se considera, entonces, que....

Existen áreas que constituyen espacios naturales donde anualmente, y de manera permanente, ocurren diversas especies de ballenas que realizan actividades fundamentales para su vida.

Que, en aguas de jurisdicción nacional, habitan, al menos, nueve especies de misticetos, siete de las cuales tienen una presencia regular o permanente así como una especie de odontoceto que puede ser objeto de aprovechamiento no extractivo a través de la observación, y que todas están clasificadas con alguna categoría de riesgo en la NOM-059-SEMARNAT-2010.

Foto temática: Pixabay

Que las ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) habitan todo el año en el golfo de California, trenen su mayor abundancia en los destinos y tiempos migratorios invernales durante los cuales llevan a cabo su reproducción en México, desde el sur de Baja California Sur hasta el golfo de Tehuantepec, y están especialmente concentradas en la región de Los Cabos, Baja California Sur, en el área entre las Islas Marías, la Isla Isabel y la Bahía de Banderas, así como en los alrededores de las Islas Revillagigedo.

Que la ballena azul (Balaenoptera musculus) se distribuye en las aguas alrededor de la Península de Baja California y tiene una importante zona de crianza en la región entre la Bahía de La Paz y Loreto, Baja California Sur.

Que la ballena de aleta (Balaenoptera physalus) tiene una población residente en el Golfo de California, aislada de la población de esta especie en el Pacífico Norte.

Que la ballena gris (Eschrichtius robustus) se reproduce solamente en lagunas de la costa Pacífico de Baja California Sur y se dispersa habitualmente dentro del Golfo de California y al sur hasta la Bahía de Banderas, así como ocasionalmente cerca de las Islas Revillagigedo.

Que el cachalote (Physeter macrocephalus) habita aguas oceánicas profundas bajo jurisdicción mexicana y es abundante en el golfo de California, particularmente en la región aledaña a la Isla San Pedro Mártir.

 

Que todas las especies de ballenas que habitan regularmente aguas de jurisdicción nacional son objeto de diferentes actividades legales e ilegales de observación turística en la costa Pacífico de Baja California, en el golfo de California, en la región entre la Isla Isabel y la Bahía de Banderas, en las Islas Revillagigedo y en el golfo de Tehuantepec, algunas de las cuales son intensivas.

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Que lo anterior genera gran interés, especialmente turístico, provocando con ello una afluencia de embarcaciones que representan un riesgo al hábitat, existiendo asimismo el peligro de provocar alteraciones en el comportamiento y procesos biológicos de las especies.

Que la observación de ballenas, en este contexto, constituye un aprovechamiento no extractivo que de no ser adecuadamente regulado pudiera causar impactos negativos sobre eventos biológicos, poblaciones o al hábitat de los cetáceos.

Foto: cortesía

Que la observación de ballenas con fines de investigación científica es de fundamental importancia para el conocimiento de nuestra biodiversidad y, particularmente para generar información sobre los efectos de las actividades de observación sobre las ballenas y su hábitat, dentro de la jurisdicción nacional.

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Que es importante inducir que la observación de ballenas se realice de manera tal, que sea posible el acercamiento a las mismas bajo criterios de sustentabilidad.

Que corresponde a esta Secretaría regular el aprovechamiento no extractivo bajo criterios de sustentabilidad de las especies silvestres que se distribuyen en el territorio nacional, con el objeto de lograr su conservación, el desarrollo equilibrado del país y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población humana como beneficiaria directa o indirecta de esa utilización sustentable.

Protección de las ballenas: a tomar en cuenta

Que la protección de las ballenas es de interés especial para México, pionero en su conservación por cuanto que:

En 1933, México se adhirió a la Convención de Ginebra para la Protección de Ballenas.

El 16 de julio de 1938 se aprobó el Convenio Internacional para la Reglamentación de la Caza de la Ballena.

En 1948, México formalizó su adhesión a la Convención Internacional y Protocolo para la Reglamentación de la Caza de la Ballena.

 

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El 14 de enero de 1972 se declara como refugio para Ballenas y Ballenatos la Laguna Ojo de Liebre, Baja California Sur; le siguió el 16 de julio de 1979 la Laguna San Ignacio; en 1980 se incorporaron al Area Natural Protegida las lagunas de Guerrero Negro y Manuela.

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Foto: cortesía

De la misma manera, el 30 de noviembre de 1988 se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se declaró la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, ubicada en el municipio de Mulegé, Baja California Sur, incluyendo el sistema lagunar conocido como Manuela, Guerrero Negro, Ojo de liebre y San Ignacio al que anualmente migran las ballenas para cumplir con su ciclo biológico.

Y, en junio de 1980, se decretó el Valle de los Cirios, Baja California, como Reserva de la Biosfera.

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