Internados en El Farallón de San Ignacio -la espectacular formación rocosa que es, a la vez, un santuario de aves y diversas especies marinas-, cinco pescadores mochitenses sacaron filo a su oficio y suerte tras prender un marlin rayado (Kajikia audax) que pesó poco menos de 100 libras (45.35 kilogramos).

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Antes que la pandemia por el Covid-19 apareciera y causara un obligado confinamiento, los navegantes aprovecharon su conocimiento, olfato y destreza para consumar con gran pique uno de los peces trofeo en la pesca deportiva. ¡Y vaya que lo hicieron muy bien!

El grupo, liderado por el capitán Francisco Mena, incluyó a Abraham Cabrera, Manuel Rosas, Blas Rosas y Orlando Verdugo. Su pesca, a bordo de la embarcación La Rock@roll, se limitó a dos millas náuticas de El Farallón, el sitio de mayor referencia para cualquier navegante de altura.

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Y es que El Farallón de San Ignacio -cuya roca se sitúa en el corazón del mar de Cortés- es un santuario y hábitat para cientos de focas y lobos marinos que se albergan entre octubre y abril. Es reconocido, además, como uno de los escenarios naturales más maravillosos del mundo.

Su pesca alrededor es normalmente genial.


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