A los Teodoro Higuera los une no solo sus lazos sanguíneos y la pasión por el llamado deporte rey -el beisbol-, sino también una faceta que, tal vez, no muchos conocen: la pesca deportiva de altura.

Expeloteros profesionales los dos, padre e hijo competirán este fin de semana en el 'torneo más picudo' de México (sí, el Big Fish de Topolobampo de EL DEBATE 2018) y lo harán enfundados en su familiar nombre de batalla que los liga al beisbol: equipo Los Peloteros.

Del diamante...al océano

Nacido el 9 de noviembre de 1957 en Los Mochis, 'Teo' Higuera padre llegó a compaginar su trabajo profesional de pelotero con la pesca deportiva desde aquellos gloriosos años cuando jugaba para los Cerveceros de Milwaukee en la Liga Americana de La Gran Carpa, y lo hizo con la misma entrega que desde el montículo.

En sus mejores momentos con Cerveceros. Foto: Wikipedia

Imperdonable olvidar esa época beisbolera en que el lanzador mochitense -hoy de 60 años- debutó el 23 de abril de 1985 después que los Brewers adquirieron su contrato de los Indios de Ciudad Juárez de la Liga Mexicana de Béisbol y de estar un año en las ligas menores, de las que saltó para ganarse un puesto en la rotación del equipo tras ganar una competencia con el lanzador japonés Yutaka Enatsu.

Como pelotero, deporte que desempeñó nueve años (de 1991-1985 y 1993-1994), el ahora empresario vivió en la temporada de 1986 su mejor momento luego de ganar una veintena de juegos y terminar con una marca de 20-11 con 207 ponches y un ERA (carreras limpias admitidas) de 2.79.

Teodoro Higuera jr. (segundo de izquierda a derecha). Foto: Cortesía

Fue -según los conocedores- la primera temporada de 20 victorias por un lanzador nacido en México en la Liga Americana.

Al tiempo que destacaba en Grandes Ligas, el cañero se daba su tiempo para practicar otra de sus aficiones -ésta, a bordo de una embarcación marina- para ir no en busca de ponches, sino de 'picudos', dorados y túnidos con los que posara para la foto del recuerdo.

En su natal Los Mochis -donde ahora se dedica a la agricultura y a la crianza de caballos un cuarto de milla- fueron notorias sus victorias en dos de los más importantes torneos de pesca deportiva (Los Brujos y el entonces llamado Torneo Anual de Pez Vela de EL DEBATE) con sendos 'picudos' que comprobaron no solo su amor, sino su calidad para 'trolear' mar adentro.

“Mi participación -recuerda- fue con Arcadio Varela y fue con dos marlines rayados de gran tamaño”.

Ahora, al Big Fish de Topolobampo

Este fin de semana, el patriarca navegará a bordo de un yate Robalo, de 26 pies, con dos motores de 200 caballos 'bastante veloz', y con el que intentará ganar uno de los muchos premios que EL DEBATE en Sinaloa otorgará a sus campeones.

Como lanzador, Teodoro Higuera jr. Foto: Cortesía

En 1989, una cirugía de espalda y torceduras de tobillos -de acuerdo con sitios especializados- lo limitaron a 22 aperturas, 'aunque vino desde atrás para poner su marca en 9-6' y reponerse por la mayoría de 1990, pese a una marca de 11-10 con 129 ponches'.

Los Brewers -sin embargo- 'estaban convencidos de que regresaría a estar en forma y lo firmaron por un contrato de cuatro años y 13.1 millones de dólares'.

'Higuera se rasgó su manguito rotador en 1991 y padeció varias cirugías', describe Wikipedia, la Enciclopedia Universal.

'La pesca es de suerte', dice Teodoro Higuera. Foto: Cortesía

Y agrega. 'Se perdió la temporada completa de 1992 y tuvo acción limitada en 1993 y 1994. Los Brewers no le ofrecieron un contrato en 1995 e Higuera intentó un regreso con los Padres de San Diego. No consiguió quedarse con el equipo y se retiró esa temporada'.

Ahora es la pesca -como también los caballos- un esparcimiento que, dice, disfruta 'infinitamente'

Y llega el 'júnior'

Su hijo, que también se llama Teodoro y apellida Higuera, se enroló en la pesca cuando tenía 15 años (actualmente, de 26) e inculcado por su padre, a quien siempre ha acompañado en los torneos.

'Teo' hijo vivirá en Topolobampo su quinto torneo como aficionado a la pesca, y será su segundo Big Fish de EL DEBATE en el que tome parte de manera formal y esperanzadora.

Y, aunque a diferencia de su padre nunca ha ganado algún premio, su cariño por la pesca no cambia por nada y continuará en ella con la misma entrega, pasión y visión de lo que, en realidad, está hecha.

El 'júnior' Teodoro Higuera y otra de sus pasiones. Foto: Cortesía

'La pesca es de suerte y nunca he sentido decepción por no ganar ningún incentivo en los torneos', confiesa.

El 'júnior', que llegó a jugar pelota profesional seis años para Piratas de Campeche y Toros de Tijuana, y actualmente lleva tres años inactivo, dice que le ha tocado pescar 'varios dorados, velas y atunes', aunque 'aún sin la suerte de capturar una pieza arriba de 300 libras'.

Herman  Reinecke. Foto: Cortesía

Padre e hijo no irán solos al Big Fish, sino con un amigo mutuo, Herman Reinecke, un joven de 27 años que vendrá a conformar una sólida tercia capaz de aspirar con fuertes posibilidades a escalar al podio en el Club Náutico de Topolobampo, sede de la competición.

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